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sábado, 26 de enero de 2013

NUESTRA GRAN MISION: SER MADRES

 Proverbios 31:28 Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada;
Y su marido también la alaba.
Día a día leo en el periódico y escucho en los medios noticiosos como nuestros niños están siendo abusados aun desde la cuna.  Como hombres y mujeres inescrupulosas dañan la inocencia de un niño; muchas veces familiares cercanos, líderes de iglesias y hasta maestros de escuelas; noticias que nos dejan sin aliento.  Este hecho me ha llevado a escribir en el día de hoy sobre el rol de una madre y las multifacéticas tareas que comprenden la protección de nuestros hijos de esta plaga llamada: pornografía infantil.
En años anteriores, nuestros hijos querían regalos tales como: una muñeca, un reloj, un carrito, un equipo de estéreo; en estos tiempos y apenas sin saber hablar, nuestros hijos nos piden una computadora, un celular,  un ipod, un mp3, un ipad, etc.  ¡Cuanto han cambiado los tiempos!  Claro está, nosotras como madres amantes los complacemos, muchas veces haciendo sacrificios extraordinarios!  Pero, te has preguntado tu, madre, si con estos extremos estas llevando a tu propio hijo hacia la destrucción!  Nuestro rol como madres comienza desde que esa criaturita a la cual llamares “hijo “esta en nuestro vientre y termina cuando uno de ambos se vaya primero a estar con el Señor. Por lo tanto debemos hacer más énfasis en nuestra responsabilidad como protectoras de nuestro hogar.
Si usted es de las que ha complacido a su hijo comprándole la computadora, debería tener unas reglas para el uso de la misma. ¡No es que no se la compre!  Sino que implemente unas reglas en las cuales usted o su pareja han de ser los supervisores para el buen uso y funcionamiento en el hogar.  Implemente reglas tales como: No usaras la computadora en tu habitación, sino en un lugar público; solo enviare IMs a personas aprobadas por mis padres; informarle a mis padres cualquier cosa sospechosa; haz a tu hijo consiente que tener una computadora es un privilegio y no un derecho; y que los privilegios se pueden perder si se violan las reglas.
Estamos viviendo en tiempo sumamente peligroso donde la familia es atacada constantemente por el embate del maligno.  Debemos orar fervientemente por que el cuidado y la cobertura de Dios sobre nuestros hijos; quienes también son herederos del reino y la extensión de la vida en este mundo.  Quizás en este momento tus hijos se molestaran, pero al correr del tiempo comprenderán  tu motivación.  Dios te ha puesto por atalaya y un día tendremos que darle cuenta a Dios por ese tesoro que ha puesto en tus manos: tus hijos!


Por: Pastora Lucy Carmona

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