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miércoles, 27 de febrero de 2013

Soy yo quien te llamo, oye mi voz



1 Samuel 3:1-11
Vemos un siervo ofrecido por su propia madre al servicio a Jehová desde antes de estar en su vientre, nos va relatando que Samuel estaba durmiendo en el templo y Dios lo llamaba en varias ocasiones, y él no identificada su voz, sino que creía que era Elí, quien lo llamaba.
Nosotros como personas que anhelamos servirle, dormimos espiritualmente, y eso no permite que oigamos la voz de quien nos hace el llamado. Hermano que esta leyendo, no creas que fue tú pastor, tu amigo, o cualquier hombre el que te llamo para que sirvieras, el que te hace el llamado es el mismo Dios; cuidado con seguir creyendo que es el hombre, puedes desistir y volver atrás, cayendo en un adormecimiento espiritual, pero Dios te llama a despertar.
Así como Dios insistía llamando a Samuel, él insiste contigo, para que entiendas que él te hace el llamado, hermano(a), afina tú oído porque te sigue llamando.
Hoy te enseña en su palabra que es él quien te ha llamado: Romanos 1: Entre ellas están incluidos también ustedes, a quienes Jesucristo ha llamado.
De la misma forma que Samuel, levántate y dile hoy a Dios: “habla que tú siervo oye”
Escucha a Dios
1. ¿Porqué dudas de tú llamado?
2. Reconoce la voz de Dios  quiere hablar a tu vida.
3. ¿Por qué piensas que yo tú Dios no te hablo?
4. No sigas durmiendo, despiértate que quiero hablarte.
Después que Samuel atiende el llamado, empieza Dios a hablarle los planes que tiene.
Cuando permitas que Dios te hable, empezara a revelarte sus planes, si tú deseas saber que tiene Jehová para ti, y porque te llama oye su voz.
Esta atento(a) a su voz siempre porque te ha hecho el llamado para hacer grandes cosas en tú vida, y en tú familia.
Ora entra en intimidad con él porque de otra forma no podrás reconocer su voz.
Dios te ama, te llamo, te escogió, te puso nombre y te dice: MIO(A) ERES TÚ.
Por último ten en cuenta, que ESTER, RUTH, DEVORA, SAMUEL, DAVID, ABRAHAM, DANIEL, LOS DISCIPULOS DE JESUS, entre otros hombres, marcaron la historia, porque escucharon la voz de Dios.

Bendiciones.
Autora: Johanna Hernández

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