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sábado, 2 de febrero de 2013

UNA NUEVA IDENTIDAD



No necesitas depender de otras personas para vivir una vida plena. Da un paso de fe. Cualquiera que sea nuestra historia, por muy penosa y dolorosa que sea, podemos creer que es algo finito (es decir, que tiene un comienzo y un fin) y, como tal, queda bajo nuestro control el efecto que producen las emociones relacionadas con ella. Para ser libre de las cadenas de tus memorias, tendrás que enfrentar, reconocer y narrarlas, y así lograrás hacer de ellas algo tangible y manejable.

Cuando logras relatar tu historia, comienzas a dar pasos significativos en el proceso que te llevará a gozar de una completa sanidad y restauración emocional, mental y espiritual. La historia de todos comienza con el nacimiento. Cortar el cordón umbilical es una de las primeras tareas después que nace un bebé. El cordón provee toda la nutrición y sustento que necesita un bebé en el vientre de su madre. Sin embargo, al nacer, la criatura recibirá el alimento por sus propios medios. En un bebé saludable, el proceso de comer y digerir es automático. No se le tiene que enseñar a pedir el sustento. Pero, ¿qué sucedería si a un bebé se le privara de aprender a comer por sí mismo? Sería algo triste y hasta grotesco, ¿no crees? Imagina que este cordón umbilical también representa algo emocional y mental de la vida. Cortar el cordón umbilical es símbolo de dar identidad y autonomía. Asegurar que el bebé pueda suplir sus necesidades o que tenga bien establecida su identidad, es tarea importante de los padres. Desgraciadamente, en muchos casos, los hijos no han recibido las herramientas necesarias para "cortar" su cordón, y viven dependiendo de otras personas. Viven con el cordón umbilical conectado a lo que ellos piensan que es la fuente de su identidad y seguridad. Nunca se les enseñó que son personas completas, sin necesidad de recibir su valor de parte de los demás. Este tipo de persona no puede funcionar fuera de la aprobación y el permiso de otra. Existen muchas mujeres que han crecido con la noción de que el único valor que pueden poseer es el que le asigne otra persona por medio de su aceptación o acercamiento. Viven su vida a través de otros y para complacer solamente a otros; nunca se les ha enseñado que ellas también tienen necesidades como seres creados a la imagen de Dios.

 Es importante llegar al punto de desear ser una persona completa e identificar las situaciones y personas que han fomentado la idea equivocada de la fuente de tu valor como mujer e hija de Dios. Se debe provocar una separación de eso para disfrutar un proceso de sanidad que, al principio, podrá ser algo muy difícil, pero después se volverá algo muy liberador. Te podrás enfocar en los cambios que Dios quiere lograr sin preocuparte por lo que piensan los demás. Lograrás experimentar una libertad que terminará contagiando cada área de tu vida. Se podría decir que este proceso es el mismo de cortar el cordón. Puede ser una experiencia emocionante, debido a que, quizá por primera vez en toda tu vida, podrás pensar en ti misma y en quién eres, sin preocuparte por el "qué dirán". Serás libre para amarte y dar amor incondicional. El proceso de la recuperación puede ser largo y difícil, pero es lo que te traerá la paz que tanto anhelas. Acabará con el dolor provocado por la desilusión que llega cuando las personas no hacen lo que nosotros deseamos que hagan. Dios nos pide que confiemos en Él, en su amor por nosotros y en que cumplirá cada una de sus promesas.
 Te dice que no necesitas depender de otras personas para vivir una vida plena. Da un paso de fe y experimenta la libertad que llegará a tu vida cuando hayas cortado el cordón que te ha mantenido atada a tu pasado, al temor, a la ansiedad, a la inseguridad. Atrévete a conectarte con el amor seguro y eterno de nuestro Padre celestial.


Nolita W. de Theo . Vida Cristiana

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