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domingo, 2 de junio de 2013

La hora de la Adversidad


 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Juan 11:40
Es claro que el día malo nos llega a todos, buenos y malos, creyentes y no creyentes; solo que cada persona ve este momento con ojos diferentes.  Es cierto que no nos gusta pasar momentos difíciles, horas de dolor, angustias, tristezas, enfermedades, problemas, pero me propongo a través de estas líneas a tratar de darle una pincelada positiva a ese escenario negativo  que probablemente muchos deben estar pasando en esta hora.  Posiblemente las cosas han dado un giro difícil y no hay salida; todo es imposible a nuestros ojos. Pienso que de la misma manera se encontraron Marta y Maria allá en Betania cuando su amado hermano Lázaro murió. Si leemos la palabra de Dios en  S. Juan capitulo 11 nos damos cuenta que Lázaro había enfermado  gravemente. Sus hermanas quienes amaban profundamente a Jesus y creían en El, enviaron a decir al Señor que Lázaro estaba enfermo. La noticia no tomó por sorpresa al Maestro quien detrás del escenario de la vida, había orquestado un momento magnífico y de gloria a su Santo Nombre.  Al escuchar que Lázaro estaba enfermo, paradójicamente, decidió alargar su estadía en el lugar donde estaba. Dios no obra en el tiempo nuestro ni tiene prisa para trabajar su obra, El es soberano y tiene el momento preciso y la oportunidad para presentarse en la escena de nuestra vida.  Al llegar el momento de su retorno a Betania, sus hermanas le recriminan, ellas se habían olvidado que su “amigo” era el Señor de toda la tierra; el que era y el que es,  el que tiene todo el poder, abre y cierra cerrojos, tapa boca a leones, ofrece segundas oportunidades y tiene el poder de quitar la vida y la vuelve a poner. ¡Cuántas veces a nosotros se nos olvida quien es nuestro amigo!   Nos envolvemos en un mar de lagrimas y le recriminamos al Señor: “si hubieses estado aquí mi hermano no hubiera muerto”. Y Jesus lloró!  Sabes porque lloró Jesus?  ¡Por la incredulidad de ellas!  Tenemos que aprender a ver las cosas desde la perspectiva de Dios.  No solamente saldrás de tus dificultades, sino que tendrás una experiencia duradera que te servirá para toda la vida.  Ese momento difícil te servirá para hacerte fuerte y sabio.  Dios utilizará ese recurso para abrir puertas y oportunidades llegaran a ti que jamás pensaste. Lo que el enemigo cree que será para tu destrucción, Dios lo torna para tu beneficio.
Concluyo con esta pregunta: ¿Qué harás? Seguirás lamentándote por tu situación o comenzaras a creerle a Dios? ¡Hoy es el día de tu milagro!

Por: Pastora Lucy Carmona

Para: www.mujerescristianas.org

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