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jueves, 27 de junio de 2013

¿Tienes tiempo para Dios?

La falta de tiempo pareces ser la excusa que se encuentra de moda y digo excusa porque en realidad para todo hay tiempo, lo que pasa es que no lo administramos y no ordenamos prioridades para hacer que nos alcance el día para tanto que hay que hacer.
Estamos tan llenos de actividades todo el tiempo que pocas veces disfrutamos de un tiempo relajado y peor aún, nos falta tiempo para Dios, y es que hay ocasiones en las que nos esforzamos para poder hacer ciertas cosas, pero al momento de planear el tiempo que le dedicaremos a Dios en el día, terminamos dándole un pequeño espacio en nuestra llena y pesada agenda, solo un poco, solo un momento, y creemos que con eso tal vez sea suficiente.
Dedicarle poco tiempo a Dios es darle poco interés a tu relación con Él, pues lo mismo que sucedería si descuidaras tu relación de pareja, es lo mismo que sucede si descuidas tu relación con Dios, el amor se enfría y poco a poco comienzas a sentir un vacío, Dios no se va, pero la comunicación se rompe y quien termina sufriendo las consecuencias eres tú mismo.
¿Cuánto tiempo dedicas a Dios? ¿Cuánto te interesas en tu relación con Él? La verdad es que nos damos cuenta que es poco cuando comenzamos a sentir un enorme vacío, el corazón de alguien que ama a Dios está diseñado con un espacio que solo Él llena, por eso al alejarnos o descuidarnos sentimos ese vacío inexplicable, entre menos tiempo dedicamos, más crece el sentimiento de vacío.
Un orden de prioridades incluye a Dios en el primer lugar, sea cual sea la manera en que manejas tu vida, sin importar a lo que te dedicas o lo saturado de tu agenda, siempre es mejor beber el agua directa del manantial que esperar la poca que llega después de un largo recorrido llena de impurezas.
Cuando lo primero en tu vida es Dios, todo lo demás llega por añadidura, cuando dedicas una buena parte de ti tiempo a Él en realidad estás invirtiendo para ganar con intereses.
Daniel  dedicaba oración a Dios tres veces al día, tenía tiempo no de sobra, sino que sabía en lo que invertía, y obtuvo beneficios de ello, “por cuanto fue hallado en él mayor espíritu y ciencia y entendimiento, para interpretar sueños y descifrar enigmas y resolver dudas…”  Daniel 5:12. El tiempo de Daniel con Dios era la clave de su sabiduría y la lleve con la que abría puertas que lo bendecían.
El tiempo mal administrado deja como resultado no poder cumplir con todo lo planeado, las cosas terminan en afán, y el afán en asuntos incompletos y frustración, relaciones espirituales débiles y oraciones express de las que después nos preguntamos ¿Por qué no veo los resultados?
En la medida del tiempo que le dedicas a Dios, en la medida que lo buscas es que encuentras la respuesta a cada una de tus necesidades, tu tiempo con Dios es más importante que el tiempo que inviertes en cualquier actividad que usas como distracción, porque decir: “No tengo tiempo” es igual que decir “No me interesa”, cuando deseamos realmente algo nos hacemos un espacio sin importar que tan ocupados estemos.

Dios te dio más que unos minutos de su tiempo, te dio la vida entera de su Hijo, ¿merecerá solo un poco de tu valioso tiempo?

Autora: Maite Leija

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