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domingo, 29 de septiembre de 2013

TENGO PADRE....




Cuando todo me agobia
cuando siento mi cuerpo doblegado
por la lucha tenaz que significa
enfrentar la fiereza de la hora.
Cuando añoro la infancia,
cuando alguien sobre mí
siempre sabía
resolver mis conflictos y temores
buscándome seguro la salida.
Cuando oteo febril el horizonte
una mañana difícil que me aguarda…
anhelo huir de tanta desventura,
porque me siento incapaz
para enfrentarla.



…dejar atrás responsabilidades,
todas las cosas que me dan quebranto
y disfrutar serena, plenamente,
la bucólica paz
que ofrece el campo.
Pero vuelvo a recurrir,
en mis adentros,
a la Palabra allí atesorada,
a mis propios y caros sentimientos
a mi exigua experiencia de cristiana,
y a la oración,
que es recurso milagroso
del Poder
y la paz que da el Eterno.
Recuerdo,
entre aliviada y complacida,
que a cada día
su afán ha de bastarle.

Descansa,
descansa alma mía;
no sufras de orfandad,
¡tú tienes Padre

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