-->

domingo, 28 de abril de 2013

Manos vacías, pero corazón sincero

“Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” 
Salmos 42:2 (Reina-Valera 1960)
¿Has llegado a un momento en tu vida en donde por alguna razón le estas pidiendo algo a Dios y al reflexionar sobre tu vida te das cuenta que tú no le estás dando nada a Él?
La mayoría de nosotros tenemos grandes necesidades que por cierto esperamos que Dios pueda suplir, somos muy buenos para pedir, pero somos muy malos para dar.
Por una parte queremos que Dios nos de todo lo que pidamos, pero por otra parte nosotros no queremos dar nada a Él, exigimos, pero no nos exigimos a nosotros mismos para vivir una vida más agradable a Dios.
A veces hasta llego a sentir un poco de vergüenza al pedirle a Dios algo y al mismo tiempo darme cuenta que yo no le estoy dando nada a Él.
¿Qué podemos darle a Dios que Él no tenga?, hablando en sentido material, nada, pero más allá de lo material podemos darle a Dios nuestro corazón, nuestra sincera intención de vivir para Él, de servirle, de ayudar a otros a encontrar este camino que nosotros ya encontramos.
A veces me veo delante de Dios con manos vacías, sin nada que poder dar, pero sí mucho que exigir que Él me de, entonces, es allí en donde me veo en la urgente necesidad de sincerarme delante de Dios, reconocer mi falta de pasión por vivir conforma a su voluntad o de mejorar aquellas áreas de mi vida que muy bien sé que tengo que mejorar.
Quizá los últimos días has estado pidiendo con urgencia algo a Dios, quizá anhelas que pueda responderte a la mayor brevedad, sin embargo hay en tu vida muchas cosas que debes mejorar, pero que por alguna razón no has hecho nada por hacerlo, es allí en donde debes reflexionar lo mucho que quieres que Dios responda, pero al mismos tiempo lo poco que estás dando de ti para que Él se perfeccione en tu vida.
Dios puede contestar al instante o si gusta puede esperar para hacerlo, pero más allá de una respuesta de Dios nosotros deberíamos buscarlo con un corazón sincero, no solo porque necesitamos una respuesta urgente o un milagro sorprendente, sino porque estar a su lado es lo mejor que nos ha pasado, porque a pesar de vivir situaciones dolorosas y difíciles, Él nos da paz, esa paz que sobrepasa nuestro entendimiento y que nos aumenta la fe para creer que si estamos junto a Él todo nos saldrá bien.
Hoy quiero motivarte a dar a Dios lo que puedas darle, no hablo de algo económico o material, sino más bien darle a Él toda tu intención de agradarlo, darle a Él todo tu deseo de ser mejor cada día, de buscarlo más, de edificar en ti una vida devocional.
Que cuando nos presentemos delante de Dios sea con un corazón dispuesto a buscarlo, a amarlo, a hacer todo para Él, a disponernos completamente para que su plan se cumpla en nuestra vida.
Vivamos cada día tratando de ser mejores cristianos, mejores amigos, mejores familiares, mejores hijos de Dios, mejores servidores y entonces Dios observará esa intención de nuestro corazón y el esfuerzo que hacemos diariamente por ser mejores en todo y como consecuencia sus respuestas comenzarán a fluir con libertad en nuestra vida.
Cuando nosotros tratamos de darle a Dios lo mejor de nosotros, Él nos responde con lo mejor para nosotros.

¡Presentemos delante de Él con un corazón sincero y transparente!

“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.” 

Salmos 5:3 (Reina-Valera 1960)
por Enrique Monterroza
Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org

QUE LA CASA SE LLENE DE PERFUME


(Mateo 26:6-13)
Hay un evento en la vida de Jesús que merece nuestra consideración.  Jesús había sido invitado a cenar a la casa de un fariseo.  Seguramente este fariseo al conocer de la fama de Jesús quería tener el privilegio de decir “en mi casa estuvo Jesús”!  Era un tiempo en el cual no se acostumbraba utilizar zapatos, tampoco había asfalto en las calles, así que nos podemos imaginar como estarían los pies de Jesús.  Pero cierta mujer se entera de la visita de Jesús en casa del fariseo y aprovecha la oportunidad para demostrarle todo el amor y la inmensa afección que tenia en su corazón hacia El.
Es interesante recordar el hecho de que por tradición judía luego de la reverencia del saludo, al entrar a una casa; el anfitrión le ofrecía lavarle los pies a su huésped.  En esta ocasión al fariseo no utilizo este protocolo durante la visita de Jesús a su casa.
Cual no fue la sorpresa para todos cuando al llegar esta mujer a la casa de Simón el fariseo irrumpió en  la casa llorando y sin que nadie pudiera evitarlo  comenzó a lavarle los pies a Jesús con sus lagrimas y al mismo tiempo  derramando su mas precioso tesoro; un perfume de nardo puro, y con su cabello le secaba los pies del Maestro.  Esta mujer conocida como “la mujer pecadora”  no la detuvo su condición ante la sociedad, ni le incomodo lo que la gente comenzó a decir: “sáquenla”, “es pecadora”,“que desperdicio de perfume” ; su amor a Jesús pudo mas que todo cuanto le rodeaba!  Jesús aprobó con su intervención el gesto de María.
Simón el fariseo esperaba  ganarse el favor de Jesús al hacer este gran banquete, pero por el contrario, obtuvo una reprimenda por la manera tan liviana de haberlo recibido.  Sin embargo, esta mujer aparece espontáneamente a la escena, sin ensayar, sin ser esperada, sin invitación de cortesía  y se gana el corazón del Maestro con su devoción, su amor y su sinceridad.


Con este acto de entrega que esta mujer realizo vemos la clase de adoración que sin lugar a dudas toca  el corazón del Maestro. La Biblia señala en Juan 4:24 que “Dios es espíritu y los que le adoran en espíritu y verdad  es necesario que adoren”.
Muchas veces nos centramos más en el programa que de Aquel para el cual programamos. Nos envolvemos y afanamos en tantas cosas que nos olvidamos de la verdadera adoración a Dios.
Amada, permite que tu casa y donde quiera que tu estés se llene de ese grato perfume que es tu  mejor adoración!

Por: Pastora Lucy Carmona

martes, 16 de abril de 2013

El aroma de Cristo en ti



¿Alguna vez has experimentado ese olor tan grato que deja algún perfume en tu ropa?, hablo de esos que usamos ya sea como desodorantes o fragancias que aun después de haber pasado el día podemos percibir, aromas que nos caracterizan, y que algunas veces dicen tanto de nuestra personalidad.
En la vida espiritual es muy parecido, si te soy sincera no hace mucho tiempo que leí este versículo y fue tan grato el sentimiento que pude experimentar que lo quisiera compartir contigo.
“Sin embargo, gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento. Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden.” 2°Corintios 2:14,15. (NVI)
¿Puedes imaginar como es posible que llevemos la fragancia de Cristo? ¿Cómo es que existe tal declaración, y como es que será ese aroma a Cristo? Tal vez en nuestra mente humana es imposible imaginar, pero si podemos ir un poco mas allá de lo humanamente entendible, tomando un sentido espiritual como el que Dios ha depositado en nosotras, ese sentimiento de ternura que provoca el simple hecho de hablar de Cristo,  ese nudo en la garganta que provoca al hablar de su amor, el sentirlo tan cerca, la sensibilidad a su presencia, permiten darnos una idea de lo hermoso que es  llevar su aroma en nuestro ser.
Tan solo imagina como es el aroma que hay en ti cada que tu corazón se encuentra tan cerca del suyo, como si cierras tus ojos puedes sentir realmente que esta a tu lado, como es la fragancia que despide ese encuentro, si sabes de lo que hablo, puedes realmente experimentarlo, cuando sientes tu corazón latir tan fuerte y te hace derramar algunas lagrimas, el calor de su Espíritu,  todo eso que experimentas en tu comunión con Él, hace que te quedes impregnada de su aroma, algo que no cualquiera puede experimentar o entender, un olor fragante que llega a la presencia de Dios tal vez sin ni siquiera darte cuenta.
 Déjate abrazar por su presencia hoy, y permite que su aroma se impregne más y mas en tu vida, es un privilegio portar tan preciado y fino aroma, incalculable en precio, aroma inigualable, insuperable, inimaginable, inagotable, el aroma de Cristo en ti.

Autora: Maite Leija

Que guardarás en tu corazón



En nuestro paso por la vida, a través del tiempo, vamos experimentando una serie de vivencias y sentimientos que se quedan guardados en nuestro corazón, tanto momentos buenos y alegres, como los no tan buenos o tristes, alguna vez a mi y un grupo de compañeras en la escuela nos pidieron hacer una lista de cosas buenas que recordábamos y otra de las malas, para sorpresa de todas a la mayoría del grupo se le dificultaba mas escribir del lado de la lista de cosas buenas que de las malas, parecía que las buenas no eran recordadas del todo, mientras las malas fluían con mucha facilidad, parecían una lista interminable de acontecimientos desfavorables que opacaban lo bueno .
¿Si te pidiera hacer una lista de 5 cosas que te han hecho sufrir y 5 que te han hecho feliz, cual lado llenarías primero, que recuerdos vienen con más facilidad a tu mente?. Acostumbramos a ver nuestro corazón como un pequeño baúl de recuerdos, y en lo particular pienso que es bueno tenerlos, y es imposible borrar por completo situaciones que en algún momento han impactado nuestra vida, ¿pero que pasa cuando en el baúl de nuestro corazón la tristeza y los malos recuerdos han abarcado tanto espacio que  casi no dejan lugar a lo bueno?
Dios muestra al corazón mas que como un órgano de vital importancia, como la parte fundamental espiritual, el lugar donde Él habita, a donde Él se asoma a ver lo que sentimos y deseamos, lo que nos duele, lo que nos hace felices, Proverbios 4:23 dice: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de el mana la vida”.Muchas veces guardamos sentimientos derivados de situaciones difíciles, la mayoría sin darnos cuenta, son como pequeñas raíces que con el tiempo van creciendo y plantándose en nuestro corazón, y no lo notamos hasta que ya han comenzado a hacer efecto, se va desarrollando amargura, tristeza, hasta resentimiento, y lo mantenemos ahí guardado a pesar del paso de los años, permitiendo que ocupe un lugar que tendría que estar ocupado principalmente por Dios y sus bendiciones.
¿Has tenido alguna vez que borrar archivos de tu computadora porque ya no hay espacio para guardar otros nuevos?, lo mismo pasa con el baúl de los recuerdos de nuestro corazón, a veces esta tan lleno de recuerdos que no nos hacen falta, que no nos queda mas espacio para recibir cosas nuevas, la manera mas sencilla de acabar con ellos es perdonando y olvidando, dejando que Dios sane nuestra memoria y nuestro corazón, permitiendo que quite todo eso que no nos hace falta.
Te invito a hacer una limpieza en el baúl de tu corazón, deshazte de todo lo que hasta hoy te puede estar haciendo daño y verás como nuevas bendiciones entran en tu vida, Dios quiere bendecirte, pero ¿tienes espacio?
Autora: Maite Leija

viernes, 29 de marzo de 2013

¿Es Dios lo más importante en tu vida?

Reflexiona por un momento sobre lo que en este mismo momento es Dios para ti. Es decir: ¿Está en este momento de tu vida Dios siendo lo más importante para ti?
A veces vamos por la vida sin un sentido correcto de existencia, nos levantamos y hacemos cada una de las rutinas diarias sin pensar muchas veces en Dios y en lo que Él significa para nosotros en nuestra vida diaria.
Hoy te despertaste y fue Dios quien te dio vida, seguramente te levantaste de tu cama y fue Dios quien lo permitió, seguramente tienes ropa que ponerte o alimento que comer y es Dios quien te lo ha otorgado. Para muchos hoy quizá me leen desde su trabajo y fue Dios quien te puso allí. Otros tienen el privilegio de leerme desde un teléfono móvil, una Tablet o un dispositivo inteligente de última generación y fue Dios quien te proveyó de ese privilegio.
Quizá muchos hoy están muy bien económicamente o laboralmente y no fue tu sola capacidad que te llevo hasta allí, sino Dios quien te dio esa inteligencia y capacidad para llegar hasta donde has llegado.
¿Se dan cuenta que a veces hay cosas que pasan desapercibidas por nuestra vida sin darnos cuenta que Dios es el artífice de todo?, así mismo en ocasiones podemos estar viviendo con Dios de nuestro lado, pero olvidándonos que está allí.
¿Cuándo deja de ser Dios lo más importante en mi vida?, cuando poco a poco olvido cada detalle que Él ha tenido para conmigo, cuando comienzo a vivir mi vida más pendiente de los afanes que de disfrutar lo que Dios ya me dio, cuando comienzo a quejarme por todo sin darme cuenta que Dios ha sido extremadamente bueno conmigo, cuando comienzo a reclamar a Dios algo que Él no tiene obligación de darme, cuando dejo que los problemas de la vida me hagan pensar que me ira mal, olvidándome de esta manera que quien me cuida es Dios.
Hoy quiero invitarte a reflexionar sobre cada detalle que Dios ha tenido para tu vida y por ende a comenzar nuevamente a volver nuestra mirada a Dios y hacerlo lo más importante en nosotros.
¿Cómo puedo hacer de Dios lo más importante en mi vida?, primero manteniendo una comunión real y diaria con Él a través de la oración, la lectura de la Palabra y manteniendo en mi mente siempre el objetivo de agradarlo en todo lo que haga durante mi jornada diaria. Segundo, agradeciendo en lugar de quejarme. Agradecer a Dios es un acto de sometimiento y obediencia, porque tienes contentamiento con lo que Dios está haciendo en tu vida. El error que muchos cometemos es reclamarle a Dios algo que quizá Él no ha tenido a bien darnos por el momento. Cuando Dios observa que podemos vivir con lo que Él nos da, entonces evaluará si es momento de subirnos al segundo nivel y darnos más y si Él observa que es el momento es porque sabe que tendremos la suficiente capacidad para administrar eso de más que Él nos dará. En pocas palabras si en lo poco eres fiel, también lo serás en lo mucho o como dice la Biblia: “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Mateo 25:21 (Reina-Valera 1960).
Cuando hago de Dios lo más importante en mi vida es cuando aprendo a vivir confiadamente y a no afanarme por lo que viene mañana, sino a confiar plenamente en que soy de Dios y que Él me cuida.
Hoy quiero motivarte a hacer de Dios lo más importante de tu vida, comienza a cultivar en ti una vida devocional en donde cada día puedas dedicar unos minutos a Dios y en donde durante todo tu día puedas recordarte que vives para agradarlo a Él.
Cuando hacemos de Dios lo más importante es cuando le logramos sacar una sonrisa a Dios, esa sonrisa que transmite lo feliz que Él se siente de que seamos conscientes de su presencia en nuestra vida.

¡Haz de Dios lo más importante de tu vida!

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” 

Mateo 22:37 (Reina-Valera 1960) 

Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org