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domingo, 29 de septiembre de 2013

SALOMÉ, ESPOSA DE ZEBEDEO

"Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo, con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo" (Mateo 20:20) Lease Lucas 20:20-28; Marcos 15:40, 41.

Salomé era la esposa de Zebedeo, y la madre de Juan y Jacobo. Lo notamos al comparar Marcos 15:40 con Mateo 27:56. Marcos nos da el nombre de Salomé como una de las mujeres que estuvieron presentes en el entierro de Jesús. En Mateo no se menciona su nombre pero se la designa como la madre de los hijos de Zebedeo. Salomé podía considerarse como muy bendecida entre las mujeres, puesto que era la madre de dos de los discípulos más queridos por Jesús. Es indudable que los tres apóstoles en quienes Jesús tenía más confianza eran Pedro, Juan y Jacobo. Más adelante apareció Pablo, pero este no formaba parte de los doce. Jacobo y Juan, junto con Pedro, siempre son nombrados en ocasiones aparte. Jacobo murió como mártir según vemos en Hechos 12:2, por lo que su entrada en el cielo precedió a la de los otros apóstoles. De los once que habían presenciado la ascensión de Jesús en el monte de los Olivos, Jacobo fue el primero llamado a la comunión con el Señor.

La vida de Salomé, pues, dio mucho fruto. Sus dos hijos retuvieron su posición clave entre los apóstoles. Juan murió mucho más tarde. Fue el último de los apóstoles que murió, después de la revelación de Patmos.

Salomé era la mujer de un pescador. Vivían en la cosata del Lago de Genezaret. Era de esperar que sus hijos Juan y Jacobo seguirían moviéndose entre barcas y redes, continuando la ocupación de su padre. Pero, el curso de la familia fue cambiando súbitamente cuando Jesús los llamó a formar parte de su grupo. Su posición como apóstoles de un Rey con poder en el cielo y en la tierra cambió las ambiciones de Salomé para ellos, como veremos a continuación.

Hay multitud de leyendas con respecto a Salomé. Por ejemplo: que nació de un primer matrimonio de José, y por ello estaba emparentada con la familia de María. Otra, que era hija de Zacarías. El sentido de ellas es establecer el hecho que Jacobo y Juan probablemente habrían ya oído hablar de Jesús, cuando éste los llamó. Más probable es que la familia había oído hablar de Jesús a través de Juan el Bautista, cuando este predicaba junto al Jordán. Esto significa que la familia ya estaba preparada para recibir el mensaje, pues no se nos dice que Zebedeo hiciera el menor esfuerzo para retenerlos; en cuanto a María sabemos que fue luego ella misma a escuchar a Jesús y que siguió a las mujeres. Ya vimos que fue una de las mujeres que preparó los lienzos y especias para el entierro de Jesús.

El pecado de Salomé era el de los apóstoles. Reconoció que Jesús era el Mesías, pero no podía separar al Mesías de la gloria temporal de Israel. No se dio cuenta que los hijos de Abraham lo eran por la fe, no por sus hijos y por Pedro, y quizá sintiera incluso celos de Pedro y quiso asegurarse de que sus hijos, cuando Jesús viniera en su Reino, tuvieran un lugar de honor en él. Estas razones, comprensibles al considerar el orgullo natural de madre, la inducen a esta petición pecaminosa. No procedía de la fe, sino de lo opuesto a la fe.

¿Cuál fue la respuesta de Jesús? Dirigiéndose a sus hijos, que estaban con ella, les pregunta si podían beber de la copa que estaba preparada para él. Los hijos respondieron que podían. Jesús les confirmó el hecho que realmente lo harían: profetizando con ello el martirio, del que los dos iban a morir más adelante en distintas circunstancias. ¡Esta fue la corona de Salomé! ¡Una corona de eterno peso de gloria!

TENGO PADRE....




Cuando todo me agobia
cuando siento mi cuerpo doblegado
por la lucha tenaz que significa
enfrentar la fiereza de la hora.
Cuando añoro la infancia,
cuando alguien sobre mí
siempre sabía
resolver mis conflictos y temores
buscándome seguro la salida.
Cuando oteo febril el horizonte
una mañana difícil que me aguarda…
anhelo huir de tanta desventura,
porque me siento incapaz
para enfrentarla.



…dejar atrás responsabilidades,
todas las cosas que me dan quebranto
y disfrutar serena, plenamente,
la bucólica paz
que ofrece el campo.
Pero vuelvo a recurrir,
en mis adentros,
a la Palabra allí atesorada,
a mis propios y caros sentimientos
a mi exigua experiencia de cristiana,
y a la oración,
que es recurso milagroso
del Poder
y la paz que da el Eterno.
Recuerdo,
entre aliviada y complacida,
que a cada día
su afán ha de bastarle.

Descansa,
descansa alma mía;
no sufras de orfandad,
¡tú tienes Padre

EVA, LA MADRE DE TODOS


Eva significa "madre de vida", o sea, "madre de todos los que tienen vida". Eva personifica todo lo femenino en la raza humana. En ella hay escondido, como en un grano o semilla, toda la gracia e independencia de una mujer, su susceptibilidad a Satán, pero también su susceptibilidad a la fe. Adán personificaba todo lo masculino, y en general lo humano. El mundo se burla hoy de la "costilla de Adán", pero gracias a este relato, al parecer absurdo, el creyente más sencillo de la Iglesia de Dios entiende la relación entre los hombres y las mujeres mucho mejor que el más profundo filósofo, que medita sobre él a base de su prejuicios personales. Eva fue creada de Adán. Adán tiene que ser considerado como el origen y fondo del cual ella apareció. Pero esto no significa que Adán la hizo. Aunque ella procedió de él, fue Dios quien la creó. Por esta razón, ella también, antes de aparecer sobre la tierra, existía en el pensamiento de Dios. Dios la vio, y porque la vio la creó. Eva es el producto de esta creación divina. 
Eva nunca fue un niño o una hija o una joven. En el instante de la creación estaba delante de Adán en el Paraíso, resplandeciente y en plena madurez femenina. Era una mujer completa, cuyas perfecciones no eran debidas a la cultura o la tradición, sino que era el producto de la creación divina. La mujer no tiene, pues, por qué quejarse de no ser un hombre, porque ella, como él, es el resultado de la actividad divina. El pensamiento de Dios está expresado en su ser femenino. Es verdad que Adán existió primero. El fue su cabeza y la raíz de que procedió ella. Pero Adán no era viable sin ella. Estaba en necesidad, y ella era la ayuda que necesitaba. Dios la creó como una ayuda para él. En realidad, la ayuda y sostén debe ser mutuo.

Satán vio inmediatamente que Adán podía ser seducido más fácilmente a través de Eva. Satán reconoció su amabilidad y gracia, pero también su fragilidad natural. Se dio cuenta que podía ser tentada. "Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión", dice el apóstol Pablo. La mujer representa la gracia humana en alto grado. Lo bello en la naturaleza le entusiasma más que al hombre. Su sensibilidad es más viva e impresionable por lo concreto y lo atractivo. No es, instintivamente, menos santa o más pecadora. Pero era más susceptible a la tentación, porque estaba constitucionalmente menos adaptada para ofrecer resistencia que él. Pero no transgredió sola, sino que arrastró a Adán, con ella, al pecado. En vez de perderla a ella en manos de Satán, Adán se dejó atraer a él por causa de ella. La transgresión de Eva consiste esencialmente en "el pecado con el cual hizo que Adán pecara".
 

Debido a él, la felicidad de Eva duró muy poco. Resbaló en su primer paso. Adán no le extendió la mano para resguardarla, sino que se dejó arrastrar con ella. Ahora tenía que abandonar este magnífico Paraíso para entrar en un mundo de abrojos y cardos. La angustia que precede el dar a luz a los hijos afectó su ser gravemente. Perdió la confianza en sí misma que Dios le había dado. Ahora estaría sujeta al dominio de otro.

No sabemos cuánto tiempo vivió Eva, pero es probable que viviera centenares de años. Sus días tienen que haber sido tediosos y cansinos, ocasionalmente llenos de dolor. Había sido gloriosa un tiempo y había vivido, durante un corto período solamente en la hermosura del Paraíso. El verse echada en un mundo en el que nada había sido provisto para la mujer tiene que haber sido un contraste terrible. Eva fue apartada de su heredad. Su plenitud femenina fue completamente devastada.

Sin embargo, en lo profundo del alma de esta mujer, Dios sembró la semilla de una fe gloriosa, y por medio de ella permitió de nuevo que se levantara delante de ella un cielo. La simiente de esta mujer tentada había de quebrantar la cabeza del tentador. Eva concentró toda su alma en esa promesa. De hecho, cuando nació Cain de ella, supuso que este hijo era ya la simiente prometida y exclamó: "Por voluntad de Jehová he adquirido varón." ¡Pobre Eva! La desilusión que siguió a esta esperanza, cuando después de los años la tierra absorbió la sangre de Abel, tuvo que ser muy amarga.

No obstante, después de siglos. Los ángeles de Dios reconocieron la simiente de esta mujer en el Hijo de María. El Hijo de María era también el hijo de Eva. Nuestro privilegio consiste en que podamos reconocer a este Niño de Belén en su cuna. Entonces, quizá renuentes pero con una clara esperanza podemos recordar a Eva. Pensando en ella, en el Niño y en nosotros podemos decir la "Madre de todos".

lunes, 19 de agosto de 2013

Cinco cualidades de gran valor





Por Maria Garcia

La mujer samaritana gano una cuidad entera porque pudo cambiar 5 cualidades de gran valor
La mujer que llevo  el evangelio a una ciudad completa a pesar de sus defectos.  La mujer samaritana de Juan 4:9 tenía muchos problemas, pero el que tú no seas perfecto no es impedimento para que Dios te use, Aquí identificamos 5 de las escusas que muchos usan como excusa para dudar de que pueden hacer una diferencia en su generación.

#1 Tenia problemas de complejos
 Creyó que no era digna de hablar con Jesús que era judio y ella samaritana, ella tenía un mal concepto de si misma, su auto estima baja se reflejaba en la manera en que hablaba de ella misma.
No importa lo que tú o otros opinan de ti, lo que realmente importa es lo que Dios dice de ti, llénate de las promesas y palabras en la Biblia que declaran quien tú eres en Cristo Jesús.

#2 Tenia problemas económicos
El hecho de que ella estuviera cargando el agua y no tuviera sirviente que lo hiciera por ella  indicaba que era pobre, que necesitaba trabajar, el trabajo que tenemos que hacer no puede ser impedimento para servirle a Dios, las necesidades económicas no pueden ser obstáculo, sino al contrario, oportunidades para ver el poder de Dios.

#3 Tenia problemas religiosos
“Nuestro padre Abraham“de esta manera hablaba, ella tenia conocimientos, pero era una religiosa que entendía algunos principios pero no tenia una relación sino religión.
La manera en que vivía nos muestra que aunque tenía algún conocimiento no vivía por los principios y valores que debía, en pocas palabras: era una pecadora  ¿no lo somos todos?

#4 Tenia problemas emocionales
Su problema principal era en su corazón, ella buscaba saciar la sed que tenia en el lugar equivocado,   había tenido 5 maridos y el que ahora tenia no era de ella, lo que ella buscaba en los hombres era saciar su sed; no podía hacerlo sino en la fuente de vida eterna que solo Jesús puede ofrecer.

# 5 Tenia problemas de relacionarse con la gente
Con la reputación que tenia, estoy segura de que era rechazada por más de uno… No tenía el respeto, la consideración, y el apoyo de las personas que la rodeaban, pero este encuentro cambio esto.  A veces la persona menos pensada esta abierta a recibir, ella reconocía que tenia necesidad, problemas, y que necesitaba algo más de lo que tenía hasta ese momento.

La mujer samaritana gano una cuidad entera porque pudo cambiar 5 cualidades que la ayudaron a pasar a la historia como una mujer de gran valor.

#1 Disposición para creer
Ella creyó lo que Jesús le dijo a pesar de todo lo que había vivido. Pudo renovar su mente “cambiar” lo que ella pensaba de sí misma y de lo que podía hacer con su futuro; se atrevió a beber de la fuente que la saciaría para siempre…

#2 Disposición para enfocarse en su propósito
Aunque los discípulos vinieron ella siguió enfocada, no le importó que en su cultura no debiera estar conversando con un Maestro, ella no iba a dejar pasar esta oportunidad de tener este encuentro, que su corazón le decía “esto es lo que necesito.”

#3 Disposición para dejar su cántaro
Al tirar el cántaro ella estaba haciendo la declaración de que nada de lo que había en el pasado importaba, ese día llego a buscar agua, y en vez de eso se fue con vida eterna; ya el agua, el cántaro, y todo lo que hasta ese día ella conocía, no importaba, todo sería diferente de ese día en adelante y para siempre.

#4 Disposición para confrontar su ciudad
Su reputación era la peor en su ciudad, y ahora llegar a “predicar” me imagino que fue un reto grande, a ella no le importó, ni se detuvo a pensar de lo que la gente podía decir o creer; pensaría “total de todos modos siempre han hablado de mi”. “Voy a contarles lo que me ha pasado y con el tiempo mis frutos serán los que testifiquen que lo que les estoy diciendo es real.”

A veces es más fácil predicarle a un extraño que no nos conoce que a las personas que saben realmente quienes somos, aún a Jesús le pasó, como dice en Mateo 13:57 “no hay profeta con honra en su propia tierra” pero a cada uno de nosotros nos llega el tiempo y la oportunidad de compartir nuestro encuentro con Jesús, y nuestro testimonio tiene poder para convencer a otros de que si Dios pudo hacerlo con nosotros, lo puede hacer con ellos.

# 5 Disposición a traer la ciudad entera a Jesus
No solo ella creyó, y tuvo fe para cambiar sino que ella se iba a dejar usar, lo que ella había encontrado era demasiado maravilloso para no compartirlo, ella tuvo que contarles a todos, y de esta manera ella se ganó su ciudad. Una evangelista, o en simples palabras una que lleva buenas noticias.

¿Por qué no te conviertes en un evangelista?, atrévete a llevar las buenas noticias a todos los que conoces de que Jesús es real, que murió por todos nosotros, que resucitó, y que quiere saciar nuestra sed de una vez y por todas.


Avanzapormás.com

LOS NUNCA DE UNA PAREJA

Para que la vida en común de la pareja tenga armonía, lo más importante es que tanto el marido como la esposa, tomen un tiempo dedicado sólo a conocerse y aceptarse cada uno a sí mismo, pensando que quieren cambiar personalmente y poner manos a la obra. Otro paso importante, es conocer al ser amado, aceptarlo tal como es, sin pensar en cambiarlo.

* Nunca se griten. ¡ A menos que se esté quemando la casa!, Pues al gritarse se va perdiendo el respeto mutuo, tan importante en la convivencia de la pareja y también para el respeto que se debe a los hijos y por el ejemplo que ellos observarán día a día. 

* Nunca se pongan a recordar errores y culpas pasados. A nadie le gusta que le digan sus errores, más sí éstos tuvieron alguna consecuencia como generalmente sucede. Es mejor cantar ya lo pasado, pasado…….

Nunca se enojen los dos al mismo tiempo, pues en lugar de dar paso a la calma y lograr resolver la causa del enojo, pueden llegar a una fuerte discución. Al no tener dominio de uno mismo, se puede llegar a lastimar al otro. Es mejor aprender a escuchar el retumbar de los cañones como el que no oye, sin dejar que las palabras del otro lo hieran, y después, ya con tranquilidad, discutir calmadamente, llegar a un acuerdo y lograr la solución.

* Nunca dejen que el día termine sin aclarar situaciones de enojo y lograr una reconciliación
. El beso de las buenas noches ayuda a suavizar el coraje, muerdete el orgullo y busca a tu pareja y muchas veces ahí surgirá la reconciliación.

* Nunca se reunan sin poner ternura, cariño y respeto en la bienvenida.
 Él debe de ser el rey y ella la reina del hogar. Incluso es bueno dejar de hacer lo que se esté haciendo, con tal de atender, escuchar e interesarse en las cosas del cónyuge.

* Descuiden al mundo entero pero…..Nunca se descuiden entre sí. Dense mutuamente su tiempo, pero con la mejor calidad de presencia. No basta saber quién es el más importante para uno, hay que demostrarlo.

Nunca se separen sin decirse palabras tiernas que puedan recordarse durante la ausencia, por breve que sea. Cuando novios, recordaban la última palabra cariñosa y la saboreaban todo eltiempo. Ahora con mayor razón hay que decirlas.

* Nunca olvidar los momentos felices del principio de su relación. A pesar de los revéses, hay que tratar al otro con mucho amor y seguir disfrutando de ese tiempo juntos, aunque haya inconvenientes.

* Nunca suspirar por lo que pudo haber sido, sino sacar el mayor provecho de lo que es.
 (Todo es según el color del cristal con que se mira). Aprovechar esas energías que un matrimonio tiene, en crecer juntos, en lugar de gastarlas en pequeñeces. Siempre compartir lo que se tiene en toda su extensión.

* Nunca sentirse satisfechos,
 hasta saber que ambos van caminando por la misma senda que conduce A la felicidad, por ese camino que han ido limpiando día con día y que se ha ido preparando, no sin Esfuerzo y con una que otra pena.

Estas reglas funcionan los trescientos sesenta y cinco días del año. El error es pensar: hoy tal vez no lo haga, mañana sí.

Se necesita mucha fuerza de voluntad inundada de amor, jovialidad, optimismo y una mente siempre dispuesta a amar y a perdonar los errores del otro.

“SI yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo á ser como metal que resuena, ó címbalo que retiñe.
Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes, y no tengo caridad, nada soy.”

1 Corintios 13: 1